Pequeños cambios producen grandes resultados

Los humanos somos seres interpretativos y, así, la mayor parte de lo que percibimos son meras interpretaciones o aproximaciones de la realidad.

Nuestras creencias, valores, cultura, experiencias, etc. condicionan fuertemente nuestras percepciones, actuando a modo de filtros que distorsionan la realidad. Así somos y nadie nos lo puede recriminar ¿no os parece? Cierto. Lo que ocurre es que muchas veces no somos conscientes de que estamos interpretando y ello puede llevarnos a conclusiones inapropiadas que, a su vez, nos conduzcan a decisiones incorrectas.

¿Tiene esto remedio? Si lo planteamos en términos absolutos, no, pues hagamos lo que hagamos seguiremos siendo esos seres interpretativos. Sin embargo, bastará adquirir consciencia de ello para que se produzcan cambios significativos, pues a partir de ese momento, el individuo es capaz de reestructurar su esquema de creencias, valores y juicios. La percepción de la realidad cambia sensiblemente.

Fijémonos, por ejemplo, en lo que Ian Percy, destacado experto motivacional, dice: “Juzgamos a los demás por sus comportamientos y a nosotros mismos por nuestras intenciones” (1). Es fantástico; observamos el comportamiento de los demás, lo que hacen u omiten, lo que dicen o callan, y juzgamos.

Con nosotros mismos es bien distinto, nuestros comportamientos son percibidos por los demás, por supuesto, pero nosotros “sabemos” qué pasa por nuestros cerebros, sabemos cuál es nuestra intención y por la misma nos juzgamos.

Puede haber una gran diferencia entre nuestros comportamientos y nuestra intención lo que nos nos lleva, normalmente, a que seamos benévolos, comprensivos, con nosotros mismos. ¿Cómo no vamos a serlo? Estamos al tanto de eso que ha circulado por nuestros cerebros, somos “testigos” de nuestras propias intenciones y nuestros juicios suelen ser absolutorios.

Si nos planteamos que también en los demás puede que existan diferencias entre las intenciones y esos comportamientos que observamos, el siguiente paso nos llevará a preguntarnos ¿Cuál será la intención que hay detrás de ese comportamiento? Esta pregunta lo cambia todo, representa la constatación de que reconocemos a losdemás algo que hasta ahora reservábamos para nosotros mismos. Entramos en una fase de comprender a los demás, de concederles el beneficio de la duda.

El pequeño cambio de ser conscientes de que los demás son como nosotros, llevará a resultados increíbles.

 

 

 

(1) “We judge others by their behavior. We judge ourselves by our intentions”